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Kristen Bell, la reina de la fiesta
Kristen Bell está teniendo lo que en Hollywood llaman “su momento”. La vemos en un exitoso show de TV (Heroes), acaba de protagonizar una gran película (Forgetting Sarah Marshall) y está saliendo con un nuevo chico. Además, es supercool. Esta es una de las entrevistas más divertidas que hemos hecho.
Kristen Bell entró en el Vivian’s Millennium Café, en Studio City, California, como si fuera la dueña del sitio. Y a juzgar por la reacción de alegría del personal, muy bien podría serlo. “¿Quieres un K. Bell especial?”, le pregunta una camarera a la actriz. El especial K. Bell es un plato que no está en el menú y que Kristen, quien vive cerca, pide casi siempre que va allí (que es de tres a cuatro veces por semana). La camarera rectifica los ingredientes, y Kristen responde, tras cada uno, con un entusiasta “correcto”, como si se tratara de un guión cómico bien ensayado. “Pan de centeno tostado”. “Correcto”. “Clara de huevo”. “Correcto”. “Tomates”. “Correcto”. “Aguacate”. “Correcto”. “Queso americano”. “Correcto”. “Lechuga”. “Correcto”. “Mayonesa”. “I love you!”.
A mucha gente, en especial a los actores, les gusta cuando los describen como personas con los pies en la tierra, accesibles y comunicativos. Pero es difícil imaginar a alguien que reúna esos rasgos de forma tan legítima como ocurre con Kristen Bell. Las habilidades que tiene esta joven de 27 años, nativa de Michigan, para alternar entre una inteligente y simpática tomboy (como la que interpretó en la serie de TV Veronica Mars), una misteriosa femme fatale (como la de la serie Heroes de NBC) y la protagonista de una comedia de enredos romántica (en el nuevo film Forgetting Sarah Marshall) identifican a Kristen como un talento que debe ser reconocido. (Ella también graba la voz de la traviesa narradora de blog en Gossip Girl, de CW.) “Es muy gracioso”, dice. “La retroalimentación que siempre había recibido es que no era lo suficientemente bella para interpretar a la chica linda ni lo suficientemente poco agraciada para interpretar a la fea. Siempre pensé: ‘¡Tengo que encajar en algo!’ ”
Kristen, que se crió en las afueras de Detroit, admite que fue un poco aficionada a las travesuras y juegos de chicos, como su personaje en Veronica Mars, y una “niña muy rara” (a los 3 años les dijo a sus padres que se iba a cambiar el nombre por Smurfette). Kristen a menudo comía al lado de sus perritos... sin usar las manos. Es ese tipo de conducta, dice ella, lo que explica por qué se convirtió en vegetariana a los 11 años. “Puedo ponerme en el lugar de otros hasta casi sentirme culpable”, añade. “Aunque sea vergonzoso, se me salen las lágrimas cuando alguien mata a un insecto frente a mí. Por eso no puedo dejar de asociar a mi perro con una hamburguesa”.
Ahora que ha crecido, Kristen está disfrutando el haber podido interpretar a dos mujeres hechas y derechas en sus recientes proyectos: Heroes y Forgetting Sarah Marshall. “Voy a cumplir 28 este año”, comenta. “Consistentemente he interpretado a chicas 10 años menores que yo. Había estado buscando algo diferente, y Heroes dio en el clavo. Mi personaje era mayor que yo, sexy y malvada. Antes de eso, sólo había interpretado a jovencitas simples y dulces con menos posibilidades”.
Dentro de sus otros objetivos como adulta están las citas románticas, experiencia que encuentra increíblemente estresante. “Es una cosa que da miedo, sobre todo en este medio”, anota. “Conocer a alguien y sentirse vulnerable... Pienso que es difícil para todo el mundo, pero lo es más en esta industria”. Y los constantes rumores de la prensa tampoco ayudan. “Podría pasarme todo el día quejándome sobre las cosas malas de esta carrera, pero eso no las cambiaría. Tienes que animarte y crearte una piel más gruesa”.
Saber qué quieres hallar en un chico facilita el proceso. En ese sentido, Kristen, que al cierre de esta edición estaba saliendo con el actor Dax Shepard, está clara. Se mantiene alerta a las señales de peligro —que sea rudo con las camareras le molesta—, pero al final, cree que cualquier relación potencial debe reducirse al simple acto de dar y recibir. “Que él me pueda hacer reír es mi requisito número uno”, confiesa. “Pero el número dos es que yo pueda hacerlo reír a él”.
Como si fuera una prueba, un saltamones del largo de la mano de Kristen cae en su hombro mientras habla. De pronto, la escena parece salida de una película de Disney. “¡Esto me ha pasado toda mi vida!”, comenta calmada. “Los animales tienen una extraña conexión conmigo. Mis amigos suelen decir: ‘¡Es como si fueras una maldita Bella Durmiente!’ ” Cuando la camarera le dice que podría ser señal de buena suerte, Kristen se queda pensativa. “Pudiera ser, porque es lo que siento sobre mi carrera: que todo es suerte”. El momento de reflexión pasa y la chica inteligente y divertida regresa: “¡Seguro estaba haciéndose pis en mi hombro!”
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Cosmo/Eric Alt


