Portada Terra USA > Mujer > Cosmopolitan en espanol
IndexStock/Photolibrary - manual

Cariñitos que lo harán amarte más

La movida correcta puede acercarte más a tu chico, incluso si están en público.

Pocos hombres quieren que los sorprendan mirándote amorosamente a los ojos en un café, o acurrucados contigo en un bar deportivo mientras miran un partido de fútbol en la pantalla. Pero ciertas demostraciones públicas de afecto les gustan, incluyendo...

El brazo entrelazado
Esa informal manera en que entrelazas tu brazo con el de tu chico mientras caminan juntos por la calle puede parecerte irrelevante, pero es uno de esos gestos que hacen sentir fuertes, protectores y deseados a los hombres, aunque en realidad sean más flacos que un palillo de dientes. “Me encanta saber que mi novia se siente segura conmigo”, comenta Armando, de 23 años. “Cuando me toma del brazo, siento que le gusta que la vean conmigo y quiere que todos sepan que soy suyo”.

La caricia furtiva
La clave de esta caricia bajo la mesa radica en saber la diferencia entre lo que es sexy y lo que es inapropiado (no, gracias; no queremos el toqueteo tipo Wedding Crashers). “Estaba cenando con mi novia y sus amigas, y la verdad es que comenzaba a aburrirme cuando sentí que ella rozaba mi pierna con sus dedos”, cuenta Orlando, de 26 años. “Después de eso, estuve todo el tiempo en atención, literalmente”. Así que deja que tu mano recorra su muslo, y si se desvía un poco más arriba, mejor. Ese sentimiento de cometer un “acto prohibido”, de saber que hacen algo que los demás ni sospechan, excita mucho a los hombres, sin contar con que aumenta sus expectativas sobre lo que sucederá más tarde.

Historia continua abajo

El susurro
En esos lugares públicos donde hasta un abrazo resulta de mal gusto, hay otros modos de mostrar lo unidos que están (sí, a ellos les importan las apariencias). Por ejemplo: inclínate hacia él rozándole la oreja con tus labios y susúrrale algo. Ya sea para decirle de qué color son tus panties o para recordarle que busque la ropa en la tintorería mañana, la gente los percibirá hablándose íntimamente. Además, la oreja es una zona erógena olvidada y tu aliento le provocará escalofríos.

El apretón del trasero
Sorpréndenos con un pellizco en el área posterior y nos aflojarás las rodillas. Es un modo de decir que nos deseas... ¿y a quién no le gusta eso? Además, nos da mucha satisfacción saber que te gusta mirar y tocar. Bernardo, de 30 años, explica: “Me hace sentir que mi chica no puede evitar ponerme las manos encima ¡y eso me encanta!”. Eso sí: no nos aprietes el trasero si tenemos una cerveza en la mano, porque el derrame será inevitable.

Cosmo/Matt Christensen

Imprimir Enviar a un amigo Newsletters RSS