manual
Cariñitos que lo harán amarte más
La movida correcta puede acercarte más a tu chico, incluso si están en público.
Pocos hombres quieren que los sorprendan mirándote amorosamente a los ojos en un café, o acurrucados contigo en un bar deportivo mientras miran un partido de fútbol en la pantalla. Pero ciertas demostraciones públicas de afecto sí les gustan, incluyendo...
El brazo entrelazado
Esa informal manera en que entrelazas
tu brazo con el de tu chico mientras
caminan juntos por la calle puede parecerte
irrelevante, pero es uno de esos
gestos que hacen sentir fuertes, protectores
y deseados a los hombres, aunque
en realidad sean más flacos que un palillo
de dientes. “Me encanta saber que
mi novia se siente segura conmigo”,
comenta Armando, de 23 años. “Cuando
me toma del brazo, siento que le
gusta que la vean conmigo y quiere que
todos sepan que soy suyo”.
La caricia furtiva
La clave de esta caricia bajo la mesa
radica en saber la diferencia entre lo
que es sexy y lo que es inapropiado (no,
gracias; no queremos el toqueteo tipo
Wedding Crashers). “Estaba cenando
con mi novia y sus amigas, y la verdad
es que comenzaba a aburrirme cuando
sentí que ella rozaba mi pierna con sus
dedos”, cuenta Orlando, de 26 años.
“Después de eso, estuve todo el tiempo
en atención, literalmente”. Así que
deja que tu mano recorra su muslo, y
si se desvía un poco más arriba, mejor.
Ese sentimiento de cometer un “acto
prohibido”, de saber que hacen algo
que los demás ni sospechan, excita
mucho a los hombres, sin contar con
que aumenta sus expectativas sobre lo
que sucederá más tarde.
El susurro
En esos lugares públicos donde hasta
un abrazo resulta de mal gusto, hay
otros modos de mostrar lo unidos que
están (sí, a ellos les importan las apariencias).
Por ejemplo: inclínate hacia
él rozándole la oreja con tus labios y
susúrrale algo. Ya sea para decirle de
qué color son tus panties o para recordarle
que busque la ropa en la tintorería
mañana, la gente los percibirá hablándose
íntimamente. Además, la
oreja es una zona erógena olvidada y tu
aliento le provocará escalofríos.
El apretón del trasero
Sorpréndenos con un pellizco en el
área posterior y nos aflojarás las rodillas.
Es un modo de decir que nos deseas...
¿y a quién no le gusta eso? Además,
nos da mucha satisfacción saber
que te gusta mirar y tocar. Bernardo,
de 30 años, explica: “Me hace sentir
que mi chica no puede evitar ponerme
las manos encima ¡y eso me encanta!”.
Eso sí: no nos aprietes el trasero si tenemos
una cerveza en la mano, porque
el derrame será inevitable.
Cosmo/Matt Christensen


