Un hincha condenado a 16 años de prisión
La justicia colombiana condenó a 16 años y 8 meses de prisión a Pablo Andrés Ospina, de 22 años, por el asesinato de Leonardo Castillo, durante un enfrentamiento entre hinchas del Once Caldas y el Deportivo Pereira.
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Once Caldas03/DIC/2005 -La sentencia a prisión fue fijada por la jueza Luz Estella Ramírez Villegas, del municipio de Dosquebradas, en el centro oeste del país, lugar en donde se produjo el asesinato de Castillo, hincha del Deportivo Pereira, el pasado 20 de agosto.
Según el fallo, Ospina, de 22 años, fue condenado por homicidio agravado, pues causó múltiples heridas con arma corto punzante a la víctima, con sevicia y aprovechando "la situación de inferioridad e indefensión en que se encontraba (Castillo) al momento del ataque".
El proceso sigue abierto contra otras personas que habrían participado en el asesinato de Castillo, que tenía 23 años.
La familia de la víctima renunció a la posibilidad de una indemnización por perjuicios, con el argumento de que no serían capaces de recibir un solo peso por la muerte de su hijo.
Hugo Castillo, padre del aficionado muerto, dijo a la prensa que "ojalá la muerte de mi hijo sirva de experiencia para que esto no le vuelva a suceder a familia alguna, simplemente por el fútbol; los hinchas no pueden llegar a esos estados; hay que decirles a las barras que celebren un partido, que griten y disfruten, pero que terminen la violencia".
Durante el enfrentamiento, Leonardo Castillo cayó en una zanja en donde quedó enterrado hasta las rodillas; fue entonces atacado por Ospina y otras personas que le propinaron heridas mortales en el rostro, la cabeza, los brazos y las manos y en el pecho y la espalda, que le ocasionaron la muerte, según la investigación de la fiscalía.
El homicida, hincha del Once Caldas, se dirigía en un autobús el pasado 20 de agosto, un sábado, de Manizales a Cali, en donde su equipo jugaría con el Deportivo Cali, en un recorrido con paso obligado por las ciudades de Pereira y Dosquebradas, 300 kilómetros al oeste de Bogotá, y separadas apenas por un río.
Terra/EFE


