Feliz regreso de Olazábal con Madrid pendiente de Seve Ballesteros
9/10/2008 - 17:35(GMT)Antonio Tomás Madrid, 9 oct (EFE)- Por el azar más gris de la vida o porque todo está escrito, el Club de Campo, sede del Masters de Madrid, amaneció soleado para el regreso de un grande del golf mundial, el vasco José María Olazábal, al tiempo que Seve Ballesteros, a pocos cientos de metros en línea recta, sigue en una fría cama hospitalaria de donde emanan noticias inquietantes sobre su estado de salud.
Olazábal tuvo una reaparición feliz y bajo par (70 golpes), aunque en el ambiente fresco de la mañana soplaba un aire de tristeza por la suerte de Ballesteros, el mejor golfista español de todos los tiempos que, precisamente en 1995, en el Club de Campo, cerró su cosecha de títulos y nadie aún le ha sucedido en el palmarés de campeones en Madrid.
El jugador vasco comenzó a tres golpes de un trío de líderes formado por el sueco Magnus Carlsson, el inglés Paul Broadhurst y el australiano Marcus Fraser, mientras que el mejor de los españoles es Pablo Larrábal, que comparte la cuarta plaza.
Manolo Piñero, compañero de fatigas de Seve, madrugó para ver en acción a Olazábal. Piñero, con sus manos en los bolsillos por el frescor de la mañana, llevaba el corazón encogido. Las paradojas de la vida: Ballesteros, de 51 años, ingresado; Piñero, de 56, cerca de Olazábal y éste, de 42 años, mirando otra vez de frente a una calle, la del hoyo 10. Tres maestros de generaciones distintas en tesituras diferentes y simultáneas.
Olazábal, tenso en su primer golpe después de tres meses parado por su enfermedad, se sacudió la presión. Estiró su "swing" e inauguró de entrada su marcador con un "birdie", tras dejar la bola dada. El vasco soltó una carcajada por su espectacular acierto.
"Me he reído, sí. Manda narices. Llego aquí después de no sé cuántos meses sin jugar ni competir. Voy al primer hoyo y hago 'birdie'. A ver quién entiende esto ¿no?", dijo Olazábal, después de calificar su vuelta como "positiva".
"El resultado ha sido mejor de lo que esperaba. Todavía cometo muchos errores. He pegado algunos golpes muy malos y eso es algo con lo que en estos momentos tengo que vivir, pero intentaré seguir haciéndolo lo mejor posible", explicó "Soy realista. Esto no es una carrera de 100 metros. Son cuatro días y son largos, en un campo exigente. Estoy para lo que sea, para pasar el corte o lo que sea. El resultado no es el principal objetivo", subrayó.
Olazábal explicó que los ejercicios de estiramiento que realiza por el campo "son parte de mi rutina en estos momentos".
"Noto algunas molestias, pero nada más. Falta ese ritmo de competición. Desde luego, el fisioterapeuta tiene trabajo conmigo esta semana", declaró. EFE aptc/jl
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