Uñas, el encanto de la manicura
Unas uñas sanas y bien cuidadas son fiel reflejo de atractivo y estilo. Hoy en día existen diseños revolucionarios en la moderna manicura y pedicura, donde sigue destacando la manicura francesa, que es una auténtica obra de arte
Las uñas son una de las partes más expuestas de nuestro cuerpo. La presencia de unas manos con unas uñas sanas, limpias y bien cuidadas es signo de atractivo y estilo.
Actualmente, ya no sólo en las mujeres, puesto que los caballeros también se someten a sesiones de manicura y pedicura, el tratamiento de las uñas de los pies.
Las uñas tienen tre capas
La uña es una lámina plana y convexa que recubre y otorga protección a los dedos, formada por varias capas de queratina con cuatro bordes epidérmicos. La mayor o menor dureza de las uñas depende de su estructura histológica y composición química.
Su crecimiento es longitudinal, es decir que las células epidérmicas varían según nos las dejemos largas, cortas o intermedias.
Las tres capas que la componen tienen una matriz proliferante y acumulan queratinas que forman la trama fibrosa y otras sustancias amorfas.
La anatomía de las uñas es importante para la estética de las manos y su debilidad o estructura cuarteada puede ser reflejo de varias enfermedades, como anemias, tumores, tratamientos de quimio o radioterapia e, incluso, desequilibrios anímicos. La manía de morderse las uñas es síntoma de un carácter nervioso o inseguro.
La manicura moderna ha evolucionado extraordinariamente. Hoy día, diseños revolucionarios, excitantes y atrevidos son utilizados por las esteticistas en los salones más prestigiosos.
El encanto de las manos es visible, puesto que es una de las zonas de nuestro cuerpo que más usamos y exhibimos. Una uñas mal cuidadas, feas o sucias representan un deterioro de la personalidad y están mal vistas en sociedad. Los tratamientos de belleza se extienden también a la pedicura, es decir, al cuidado de las uñas de los pies.
Uñas y arte
La nueva moda de las uñas incluye lacas de colores maravillosos y la posibilidad de ponerse postizos. Artistas y famosos suelen recurrir a estas técnicas para salir a escena, pues todas las formas son posibles.
Tradicionalmente, la manicura francesa se lleva la palma en ¿glamour¿ y estilo. En ella se utilizan dos colores, blanco en la punta y un rosa muy suave, casi traslúcido, en la punta de la uñas. No obstante, si se quiere un maquillaje más atrevido se puede recurrir a los llamados ¿twists¿, con intercambio de colores para la punta y el resto de la uña.
Combinaciones audaces de negros con blancos, negros y rojos, rosas variados y, sobre todo, gamas de lilas y fucsias son los tonos más en boga, hasta lograr una auténtica obra de arte.
En general, lo elegante es no lucir las uñas ni muy largas ni muy cortas, con una densidad media que las haga bonitas a la hora de mover las manos para comer, beber, fumar o cualquier forma de gesticular. Si se pintan de un solo color, resultan armónicas y sencillas, pero con clase, bien perfiladas, secas y diseñadas.
El arte de la manicura abarca también el uso de cremas específicas para las manos, mascarillas, geles purificantes, arcillas y aromaterapia.
Tanto en las uñas de las manos como las de los pies, en el mercado existen multitud de productos que exfolian, hidratan y nutren esta parte tan delicada y visible de nuestra anatomía. El llevarlas pintadas y bien cuidadas es un síntoma no solo de belleza, sino de salud y protección.
Terra/Efe

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