América Latina
ASUNCION (Reuters) - El presidente electo de Paraguay, Fernando Lugo, se reunió el lunes con el mandatario saliente, Nicanor Duarte, para intercambiar opiniones sobre el traspaso de mando, ocho días después de unas elecciones que marcaron un hito en la historia política del pais.
Los comicios acabaron con el Gobierno de más de seis décadas del centroderechista Partido Colorado y llevaron al poder a Lugo, un ex obispo católico de 56 años formado en la Teología de la Liberación, que gobernará junto a una alianza de centroizquierda.
El mandatario electo asumirá el 15 de agosto las riendas de uno de los países más pobres de Sudamérica y el de peor fama en cuanto a corrupción, pero cuya economía creció un 6,8 por ciento en el 2007 gracias al buen desempeño de su sector agrícola.
Lugo llegó al que será su despacho vistiendo una camisa blanca, un bolso tipo morral y sus tradicionales sandalias de cuero, junto a un grupo reducido de colaboradores, y mantuvo una reunión de casi dos horas con Duarte, su enemigo político durante la campaña.
El ex obispo se retiró sin dar declaraciones a los medios, mostrando un libro que recibió como regalo de parte de Duarte.
El encuentro entre ambos líderes era esperado con gran expectativa ya que marcó el inicio de la transición luego de algunas reuniones preliminares entre los equipos de ambos sectores que se celebraron el viernes.
Duarte fue uno de los mayores críticos de Lugo, al que solía llamar "obispo fracasado" y a quien vinculó con un grupo de izquierda condenado por el secuestro y asesinato de la hija del ex presidente Raúl Cubas hace tres años.
Lugo venció por unos 10 puntos porcentuales a la ex ministra de Educación de Duarte, Blanca Ovelar, considerada su protegida política.
Poco después de la elección, Duarte se comprometió a llevar adelante una transición ordenada y destacó que por primera vez en la historia, el país tendría un traspaso de poder de un partido a otro sin golpes de Estado, guerra civil o derramamiento de sangre.
REFORMAS
Poco antes del encuentro, Lugo dijo que su Gobierno espera impulsar el próximo año una reforma agraria que beneficie a los sectores más pobres del campo y una modificación de la Constitución que permita, entre otros puntos, el sufragio consular.
"En el 2009 va a estar, sin ninguna duda, en agenda la reforma agraria por un lado, la reforma constitucional y la reforma del poder judicial," dijo a periodistas.
"Escuché que el nuevo Congreso estaría dispuesto a abordar temas de esta naturaleza," agregó.
El mandatario electo probablemente se verá obligado a sellar alianzas para gobernar ya que su coalición no tendrá mayoría propia en el Congreso de 45 senadores y 80 diputados, según los resultados provisorios del Tribunal Superior de Justicia Electoral (TSJE).
(Reporte de Mariel Cristaldo, escrito por Daniela Desantis, Editado por Guido Nejamkis)
Terra/Reuters