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ENFOQUE-NATACION-Jones espera suerte en Juegos por tercera vez

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17/5/2008 - 13:36(GMT)

Por Julian Linden

Historia continua abajo

SIDNEY (Reuters) - Armada con una madurez y una confianza en sí misma recién descubiertas, la nadadora australiana Leisel Jones está esperando tener suerte por tercera ocasión cuando se pare sobre la plataforma de largada en los Juegos Olímpicos de Pekín, que se disputarán en agosto.

Jones ha estado entre las mejores nadadoras de pecho del mundo desde que ganó una medalla de plata en Sidney 2000, cuando tenía apenas 14 años, aunque aún no consiguió una presea dorada.

Después de algunas frustraciones, depresión y una separación familiar, la renovada Jones mostró un alto rendimiento en las últimas semanas y está decidida a ganar un oro en Pekín.

Hace cuatro años, la nadadora asistió a sus segundos Juegos Olímpicos en Atenas como dueña del récord mundial en los 100 metros pecho, pero allí debió conformarse con una medalla de plata en la final de los 200.

Ganó un oro en la prueba de 4x100 metros relevos combinado en Atenas 2004, pero fue muy criticada por su abatida expresión en el podio durante la entrega de medallas. Luego, fue criticada también por desprenderse de Ken Wood, el entrenador que la había preparado desde que era una niña.

Wood había comenzado a entrenar a Jones casi por accidente, aunque la convirtió en la nadadora de pecho más rápida de todos los tiempos. Ambos se conocieron cuando la madre de la deportista trabajaba de limpiadora en una pileta de la ciudad de Brisbane y solía llevar a su hija con ella.

CANGREJO GIGANTE

Cuando un día Leisel saltó en la piscina y se hundió hasta el fondo, su madre decidió que era tiempo de comenzar a tomar clases, a lo que Wood aceptó a ofrecer su ayuda.

El entrenador reconoció inmediatamente el talento de la niña, y para nadar más rápido le dijo que imaginara que estaba siendo perseguida por un cangrejo gigante.

Al tiempo que Jones avanzaba en la pileta, también lo hacía su imaginación, y cuando llegó el momento de estar en Atenas, imaginó que estaba al volante de un Ferrari conduciendo a máxima velocidad.

Herida por las críticas recibidas después de Atenas, Jones decidió realizar grandes cambios en su vida. Tras reemplazar a Wood por el suizo Stefan Winder, se cortó el cabello y adoptó un enfoque más relajado sobre su deporte, tras admitir que la presión la había hecho entrar en depresión.

Ese cambio le devolvió dividendos instantáneos. Terminó con su sequía en eventos importantes cuando ganó un doblete en los 100 y 200 metros del Mundial de natación del 2005 en Montreal, recuperando, además, el récord mundial de los 200 que había tenido durante dos días en la previa de los Juegos de Atenas.

Jones perdió su marca en los 100 metros a manos de Jessica Hardy en Montreal, aunque luego venció a la estadounidense en la final. Después recuperó su récord en el campeonato australiano al año siguiente, donde también bajó aún más su tiempo en los 200.

CUATRO OROS

Jones ganó cuatro medallas de oro en los Juegos de la Mancomunidad británica, "Commonwealth" de 2006 en Melbourne, y triunfó en los 100 y 200 metros en el Mundial de 2007, también en esa ciudad, para convertirse en la primera nadadora, entre hombres y mujeres, en ganar un doblete en la especialidad de pecho en dos campeonatos sucesivos.

Ahora, con 23 años, su confianza en sí misma se ha incrementado considerablemente este año cuando anunció su compromiso con el ex jugador de la Liga de Fútbol Australiano (AFL) Marty Pask, y cuando dejó su ciudad natal de Brisbane para entrenar bajo el mando de Rohan Taylor en Melbourne.

La australiana da la impresión de poder contra cualquier cosa. Enfrentó una extraordinaria muestra de carácter antes de las pruebas olímpicas en marzo, cuando su distanciado padre reveló que padecía un cáncer terminal y emitió una petición pública para reconciliar sus diferencias con ella.

Jones no hablaba con su padre desde que él se había separado de su madre antes de los Juegos de Sidney, momento en el que se había negado a discutir su relación públicamente, alegando que eran asuntos privados.

La deportista demostró su madurez dejando a un lado sus emociones para clasificar al equipo australiano olímpico y para tener una oportunidad de ganar finalmente esa esquiva medalla de oro individual en su tercer intento en Pekín.

El mes pasado, Jones dejó ver su buena forma batiendo su propio récord mundial en los 100 metros de pileta corta en un Gran Premio que se llevó a cabo en Canberra.

(Editado en español por Nelson Acosta)

Terra/Reuters

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