Incesto en Austria
En el transcurso de tres días nos enteramos de que Fritzl había incinerado el cuerpo de un bebé en un horno al morir poco tiempo después de nacer. Cómo había forzado a su hija a escribir una carta pidiendo que no la buscaran.
Cómo las paredes del sótano estaban decoradas con estrellas de papel.
CONCRETO REFORZADO
Junto a la baja compuerta de metal que llevaba hacia la parte trasera del edificio, un policía aburrido de contestar las mismas preguntas me miró con cautela. Sí, el sótano queda allí al fondo y no, no voy a dejarle ver la entrada.
Al igual que todos los demás, yo quería saber cómo había logrado Fritzl esconder a su hija y a tres de sus niños durante tanto tiempo en el bunker especialmente construido.
Tenía una puerta de concreto reforzado, oculta detrás de estanterías. En algunas partes, el sótano no medía más de 1,70 metros de altura.
Terra/Reuters
