Cumbre-UE-Latam-Venezuela Nota
El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, logró apaciguar en la Cumbre de Lima sus enfrentamientos internacionales, con una actitud comedida y una estadía que no llegó a las 24 horas, en la cual se abstuvo de participar en cualquier actividad fuera del protocolo del encuentro.
Esperado en el acto de cierre de la Cumbre de los Pueblos, una reunión alternativa a la de los mandatarios europeos y latinoamericanos, Chávez se excusó de asistir a través del presidente boliviano Evo Morales, y en cambio se dirigió al aeropuerto para regresar a Caracas.
En el acto alternativo, lleno de consignas a favor de Cuba, Bolivia y Venezuela, no participó ningún delegado venezolano.
Chávez concluyó así con bajo perfil una visita que se presagiaba turbulenta, pero en la cual enmendó sus duras declaraciones de la última semana, cuando acusó a la canciller alemana Angela Merkel de pertenecer a "la derecha que apoyó a Hitler", y atacó al rey de España, Juan Carlos I.
El choque con Merkel quedó saldado con un apretón de manos y dos besos, y una reunión con el presidente del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero encaminó la relación con España, resentida desde que el rey Juan Carlos I mandó a callar a Chávez en la Cumbre Iberoamericana de Santiago, hace seis meses.
La secretaria de Estado española para Iberoamérica, Trinidad Jiménez, consideró que el encuentro entre los dos gobernantes "supone dar un primer paso para el restablecimiento de la normalización plena de las relaciones bilaterales".
Con respecto a Colombia, la relación más difícil de Venezuela, Chávez y su homólogo Alvaro Uribe se esmeraron por evitarse en los actos y los pasillos del Museo Nacional, sede de la V Cumbre de América Latina, el Caribe y la Unión Europea.
"Hubo un momento en que los dos mandatarios estuvieron a punto de encontrarse cara a cara, pero ambos giraron, no se saludaron y se dirigieron a puertas diferentes para salir", comentó a la AFP una fuente de la delegación venezolana.
En la reunión de cancilleres, el venezolano Nicolás Maduro y el colombiano Fernando Araújo, sentados bastante cerca, también evitaron saludarse al sumergirse en la lectura de documentos, agregó la fuente.
La coincidencia de los dos presidentes causó gran expectativa en Lima, luego de que la víspera de la inauguración de la cumbre Interpol presentó en Bogotá un informe sobre el supuesto computador del abatido líder guerrillero Raúl Reyes, cuyos archivos vincularían a Chávez con las FARC, según Colombia.
Pero ese tema tampoco consiguió que Chávez emitiera declaraciones destempladas. "No hay condiciones para hablar con Uribe, para hablar con él tendría que bajar a un pantano", se limitó a decir el mandatario venezolano.
"El bajo perfil de Chávez sorprendió a todos. No quiso arriesgarse a un aislamiento en un contexto difícil para él", opinó el politólogo peruano Aldo Panfichi.
Además, Chávez logró que Francia le reitere su apoyo como "interlocutor válido" en la búsqueda de la liberación de 39 rehenes civiles de las FARC, especialmente la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, de nacionalidad colombiana y francesa y quien se encontraría en muy malas condiciones de salud.
El gobernante venezolano se reunió en Lima con el primer ministro francés Francois Fillon, quien ante cuestionamientos de la prensa sostuvo que "el presidente Chávez ha sido elegido democráticamente y está reconocido como tal por los países representados en esta cumbre".
Por su parte, la delegación venezolana destacó que en su breve paso por Lima, Chávez se reunió con una docena de gobernantes, en una lista que incluyó a Cristina Kirchner (Argentina), Evo Morales (Bolivia), Rafael Correa (Ecuador), el presidente electo de Paraguay Fernando Lugo, Demetris Christofias (Chipre) y Hubert Ingraham (Antigua y Barbuda).
"El chico malo llegó a portarse bien", resumió en un titular el diario peruano El Comercio.
Terra/AFP