Colombia
El plan era audaz: un desertor convence a los insurgentes a llevar juntos a sus rehenes más preciados y trasladarlos unos 145 kilómetros por la selva colombiana hasta un claro.
Un mes más tarde, comandos disfrazados y entrenados para hacerse pasar por guerrilleros aterrizan en un helicóptero y engañan a los rebeldes hasta que éstos les entregan a los rehenes.
La misión buscaba rescatar a tres contratistas estadounidenses, a la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt y otros 11 secuestrados.
Su éxito se basó completamente, según señalaron el jueves sus organizadores, en un rompimiento casi total en las comunicaciones entre los aislados celadores guerrilleros de los rehenes y sus comandantes, y fue el resultado de años de intensa cooperación militar entre los ejércitos de Colombia y Estados Unidos que han logrado debilitar gravemente al último gran ejército guerrillero de América Latina.
Y también incluyó un poco de venganza.
"Cuando me informaron por primera vez de esto, dije: '¿es realista? ¿podría funcionar realmente?' Y obviamente, la respuesta fue 'sí'", indicó el embajador de Estados Unidos en Colombia, William Brownfield, en declaraciones a The Associated Press.
El rescate preparado por expertos comenzó a gestarse con la escapatoria el año pasado de un colombiano que pasó algún tiempo en cautiverio junto con los tres estadounidenses y Betancourt.
Terra/AP
