El Mundo
Los socios del primer ministro belga Yves Leterme en la coalición de gobierno le llamaron a proseguir con conversaciones de reforma constitucional entre los partidos francófonos y de habla flamenca que se estancaron la víspera.
Leterme tiene de plazo el 15 de julio para un acuerdo sobre más autonomía financiera y en otros aspectos para los 6,5 millones de flamencos y 4 millones de francófonos belgas. Acabar ahora las negociaciones _ que no han conseguido avances _ causaría el colapso del gobierno de Leterme.
Aunque dijo el jueves que las conversaciones estaban estancadas, Leterme indicó el viernes que veía "una voluntad de lograr éxito".
Pero el lento paso de las conversaciones de reformas solamente ha servido para agravar la atmósfera de crisis que pesa sobre el gobierno de Leterme.
Los partidos flamencos quieren que Flandes _ el próspero norte de Bélgica _ sea más independiente financieramente, especialmente con reformas impositivas y del seguro social del gobierno federal al nivel regional.
Los francófonos dicen que ya se han otorgado suficientes poderes federales a las regiones desde los ochenta y acusan a los flamencos de buscar la fractura de Bélgica para poder declarar independiente a Flandes.
"Éste no es el momento de perder valor", dijo el viceprimer ministro Patrick Dewael, un liberal de la parte flamenca, sobre la necesidad de proseguir con las negociaciones. "El fracaso no es una opción aceptable".
El gobierno de Leterme es una coalición de siete partidos demócrata cristianos, socialistas y liberales de ambas partes, además de nacionalistas francófonos y flamencos.
La coalición asumió el poder el 20 de marzo luego de seis meses de trabazón sobre una reforma constitucional, un tema asignado a negociaciones especiales que comenzaron el 2 de junio en una atmósfera de enorme desconfianza mutua.
"Es difícil negociar con los francófonos. Algunos piensan que está bien seguir diciendo 'no' a las propuestas de cambiar más poderes federales a las regiones, dijo el viernes el canciller Karel De Gucht.
Complicando las cosas es el deseo en Flandes de dividir un distrito electoral bilingüe en el área de Bruselas de acuerdo con un dictamen judicial del 2003. Los políticos francófonos, que necesitan el apoyo de los francófonos en los suburbios flamencos alrededor de la capital, se oponen.
Terra/AP