América Latina
El ex comandante general del Ejército Nicolás Hermoza admitió el miércoles que se cometieron excesos en la lucha contra los grupos insurgentes durante el gobierno del presidente Alberto Fujimori, quien es sometido a juicio por su presunta responsabilidad en dos masacres cometidas en ese contexto.
Hermoza, sin precisar qué casos se consideraban excesos, dijo que en una guerra no se pueden evitar "errores y fallas".
"¿En qué guerra no hay excesos? La guerra misma es un exceso. Ojalá no las hubiera y los conflictos se pudiesen resolver siempre por otras vías", declaró Hermoza, el 77mo testigo que pasa al estrado en el proceso que se sigue a Fujimori por dos matanzas cometidas por un escuadrón de la muerte del ejército en los años 1990.
El general retirado fue uno de los hombres más importantes del gobierno de Fujimori, cuando se desempeñó como jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas entre 1992 y 1998. Aseveró que la política de pacificación del país diseñada por el gobierno consideraba el respeto a los derechos humanos.
Aclaró también que el término "eliminar" que la fiscalía esgrime como indicio de que existió una política dirigida a eliminar físicamente a terroristas, significa "sacar fuera del contexto al enemigo".
Hermoza cumple una pena de ocho años de cárcel por enriquecimiento ilícito y afronta procesos penales por otras violaciones a los derechos humanos.
No obstante, admitió el 9 de julio que ocultó información a autoridades judiciales y parlamentarias sobre la matanza de nueve estudiantes y un profesor de la Universidad La Cantuta en 1992, cometida por un grupo de agentes de inteligencia del ejército conocido como grupo Colina.
Fujimori es juzgado desde diciembre por delitos de asesinato y secuestro por la matanza de La Cantuta y la de Barrios Altos en 1991, en la cual fueron asesinadas 15 personas, incluido un niño de ocho años.
El ex mandatario, que ha afirmado que nunca autorizó ni conoció esos crímenes, enfrenta una pena de 30 años de cárcel de ser hallado culpable.
Terra/AP