ELECCIONES
María Peña Washington, 29 ago (EFE)- El discurso y candidatura histórica del demócrata Barack Obama ha insuflado esperanza a millones de hispanos y otras minorías que, privados del Sueño Americano, exigen un cambio, aseguraron hoy expertos.
Obama aceptó la noche del jueves en Denver (Colorado) la candidatura del Partido Demócrata para las presidenciales del próximo 4 de noviembre, con un discurso de corte populista y con promesas de que llevará un cambio a Washington para rescatar al país del borde del precipicio.
El senador demócrata de Illinois, que podría convertirse en el primer presidente negro de Estados Unidos, escogió el día 28 por su simbolismo, al cumplirse el 45 aniversario del discurso "Tengo un Sueño" del reverendo Martin Luther King.
En ese discurso, el mártir de los derechos civiles describió un futuro sin barreras raciales o discriminación en Estados Unidos, y atizó un movimiento que abrió el camino para que gente como Obama, o en su momento al gobernador de Nuevo México, el mexicoamericano Bill Richardson, aspirara a la presidencia.
Al encarnar el "sueño" de King, Obama ha dejado claro que él y los votantes son parte de un nuevo movimiento que busca "renovar las promesas" de EEUU y, desde la Casa Blanca, potenciar la transformación social del país.
"Asistimos a un momento de gran envergadura histórica en EEUU.
Desde las primarias de Iowa, Obama ha venido predicando que es un movimiento nacido del pueblo, para terminar la labor de equidad social iniciada por King y la gente está respondiendo", dijo a Efe el demógrafo Roderick Harrison, del Centro para Estudios Políticos y Económicos.
Entre las minorías étnicas y comunidades inmigrantes, el éxito de Obama se debe aparentemente a que, pese a su identidad racial -como hijo de un inmigrante keniano y una mujer blanca- se ha presentado como el paladín del ciudadano común y corriente que aspira a alcanzar el Sueño Americano, señaló Harrison.
En la década de 1960 lo apremiante era romper las cadenas del racismo y la discriminación, de manera que el color de la piel no fuese obstáculo para entrar a restaurantes o a salas de cine, asistir a la escuela, o incluso la tarea mundana de subirse a un autobús.
Entonces, ninguna minoría pensaba si quiera soñar con la Casa Blanca.
Obama, a quien los republicanos achacan un complejo mesiánico o presumir de "celebridad", predica el mensaje de que todo es posible, y su candidatura no sólo marca un hito sino que abre de par en par las puertas a nuevas generaciones.
Al promover políticas de equidad social, Obama busca el "término medio" para alcanzar a quienes normalmente no se inclinarían ni por él ni por el proceso político en general, y eso también marco el discurso en Invesco Field ante más de 80.000 personas.
De ahí que promueva una agenda dirigida al "mainstream" de la sociedad civil, a los del centro, apelando a un gobierno "activista" que atraiga a la clase trabajadora, la clase media y a los votantes indecisos.
Se trata, explicó Obama, de fomentar un cambio que pase por la responsabilidad compartida entre el individuo y el Estado.
"Obama es parte, y quizá síntoma, de un movimiento cívico que se ha venido fraguando para exigir un cambio en la cultura política del país, para probar algo distinto", dijo a Efe Gabriel González, director de movilización de votantes del Centro para el Cambio Comunitario, un grupo independiente en Washington.
"Por definición a los conservadores no les gusta el cambio pero aún los republicanos se han montado en ese tren. El senador McCain repite que incluso ha roto filas con su partido, en nombre del cambio", agregó González, cuyo grupo busca inscribir a 150.000 votantes.
En los próximos 67 días antes de los comicios generales, Obama piensa "regresar a las trincheras", promoviendo la inscripción y el activismo de votantes, tal como lo hiciera durante sus días de organizador comunitario, según fuentes de su campaña.
Los problemas del país son muchos, y golpean con especial dureza a las minorías: el precio de la gasolina sigue por las nubes, hay escasez de cobertura médica y, con un alto costo de la vida, el dinero no alcanza.
Los negros e hispanos, en particular, han avanzado mucho en las últimas décadas pero distan de alcanzar, como colectivo, el Sueño Americano.
Por el contrario, muchos abandonan la escuela, viven en barrios de miseria y con alta criminalidad, y continúan marginados.
Tanto Harrison como González coincidieron en que, si llega al poder, Obama afrontará la ingente labor de traducir el entusiasmo de las masas a un activismo de profunda transformación.
Algo que relativamente no ha sucedido desde el activismo de King.
EFE mp/mla/ma
Terra/EFE