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El peligroso huracán Gustav, que deja ya al menos 85 muertos en su paso devastador por el Caribe, se acerca a Cuba este sábado con fuerza de categoría tres y debe atravesar la isla por el occidente, en su ruta al Golfo de México y las costas de Nueva Orleans.
"Es un gran huracán y hay que mantener la mayor atención. Debe seguir aumentando de fuerza un poco antes de llegar a nosotros, pudiera quedarse en 3 o incluso llegar a categoría 4. Estamos ante un evento muy peligroso", advirtió la mañana de este sábado el meteorólogo José Rubiera.
Los expertos advierten que tras pasar por el Caribe, podría impactar sobre la costa sudeste de Estados Unidos, posiblemente en cercanías de la ciudad de Nueva Orleans (Luisiana), devastada hace tres años por el huracán Katrina.
El ojo del huracán debería cruzar la noche de este sábado la provincia de Pinar del Río, extremo oeste de Cuba, y rozar el municipio Isla de la Juventud, por lo que las autoridades los declararon en "alarma ciclónica" -máxima-, en tanto que La Habana, Ciudad de La Habana, Matanzas, están en "alerta" ciclónica.
"Es un huracán de gran escala, pero también de intensidad. Se esperan vientos y lluvias fuertes, inundaciones costeras y marejadas. Cualquier pequeña inclinación puede traer la trayectoria hacia el este", más cerca de La Habana, cuyos poblados del litoral sur ya tienen penetraciones del mar, advirtió Rubiera.
En el occidente de Cuba se agilizaron las evacuaciones, el aseguramiento de edificios, la movilización de equipos médicos y alimentos, y abastecimiento de combustible para transporte y generadores eléctricos.
"Lo más importante es evitar pérdidas humanas y reducir el riesgo de destrucción material. Es necesario tomar las medidas y actuar con disciplina", advirtió la Defensa Civil.
A su paso arrasador por el Caribe, Gustav dejó al menos 66 víctimas fatales en le empobrecida Haití, 11 en Jamaica y ocho en República Dominicana, así como millonarias pérdidas materiales y cultivos perdidos.
El ciclón destruyó viviendas, puentes y vías luego de causar grandes inundaciones en todo Haití, donde miles de personas se alojaron en refugios de emergencia, en tanto que en Jamaica hay entre 3.500 y 4.000 desplazados.
Gustav llegó el martes como huracán a la Hispaniola -la isla compartida por Haití y República Dominicana- y luego se degradó a tormenta tropical, pero volvió a tomar fuerza de huracán el viernes, avanzando este sábado por las Islas Cayman hacie el oeste de Cuba, rumbo a Estados Unidos.
El presidente George W. Bush declaró el viernes el estado de emergencia en Luisiana y Texas, lo que permite liberar ayuda de Washington.
Las autoridades comenzaron a trasladar a residentes fuera de algunas áreas de Nueva Orleans, en principio de manera voluntaria, aunque se están planeando evacuaciones forzosas a partir de este sábado, si Gustav mantiene el mismo recorrido.
Las evacuaciones tienen lugar tres años después de que Katrina arrasara la ciudad, causando la muerte de 1.800 personas en la región del Golfo, la mayoría en Nueva Orleans.
El grupo petrolero británico BP, el estadounidense ConocoPhillips y el anglo-holandés Shell evacuaron el jueves a trabajadores de sus plataformas petroleras en el Golfo.
El Departamento de Energía estadounidense asegura que el gobierno está preparado para proteger sus reservas estratégicas de petróleo en caso de que Gustav dañase sus instalaciones en esa misma zona.
A pesar de la amenaza del ciclón, los precios del petróleo terminaron casi estables el viernes. En el New York Mercantile Exchange (Nymex), el barril de West Texas Intermediate (designación del "light sweet crude" negociado en EEUU) para entrega en octubre cerró a 115,46 dólares, en baja de 13 centavos en relación al jueves.
Terra/AFP