El Mundo
El gobierno de Irak reaccionó el viernes con indignación ante denuncias de que Estados Unidos espió al primer ministro Nuri al-Maliki, advirtiendo que los futuros vínculos entre Bagdad y la potencia ocupante podrían peligrar si el informe es cierto.
Las denuncias figuran en un nuevo libro, "The War Within: A Secret White House History, 2006-2008" del célebre periodista Bob Woodward, quien junto con Carl Bernstein divulgó los entretelones del escándalo Watergate que obligaron a renunciar al presidente Richard Nixon. Según Woodward, Estados Unidos espió de manera exhaustiva a al-Maliki, a su personal, y a otros funcionarios del gobierno.
El informe aparece en momentos en que ambos gobiernos realizan delicadas negociaciones sobre el futuro de los soldados estadounidenses en Irak. Esas conversaciones continúan, pese a que el plazo fijado era el 31 de julio. En el interín, se han acrecentado las críticas de iraquíes que desean que Estados Unidos saque sus tropas de esta nación árabe.
Ali al-Dabbagh, vocero del gobierno iraquí, dijo que Bagdad pedirá una explicación a Estados Unidos sobre la denuncia de Woodward. Pero, si la denuncia es cierta, señaló, eso indica "que las instituciones en Estados Unidos suelen espiar tanto a sus amigos como a sus enemigos de la misma manera".
"Si eso es cierto, arroja sombras sobre las futuras relaciones con tales instituciones", añadió al-Dabbagh en un comunicado, aludiendo a la CIA y a otras instituciones de inteligencia de Estados Unidos.
En Washington, la vocera de la Casa Blanca Dana Perino se negó a comentar directamente sobre las alegaciones. Pero dijo que los canales de comunicación entre ambos gobiernos están abiertos y el intercambio de información es cotidiano.
"Tenemos una buena idea de lo que el primer ministro Maliki piensa pues él nos ofrece información, con mucha franqueza, y con la mayor frecuencia posible", dijo Perino.
Terra/AP