América Latina
24/10/2006 - 12:59(GMT)
Los dos candidatos a la presidencia de Brasil, el mandatario Luiz Inacio Lula da Silva y su rival, Geraldo Alckmin, retomaron el martes las calles tras un debate televisivo en que se propinaron duros golpes, algunos incluso por debajo del cinturón.
Según las agendas oficiales de los candidatos, Lula arrancaba temprano sus actividades electorales reuniéndose en Sao Paulo con el piloto brasileño de Fórmula 1, Felipe Massa, ganador el domingo de la carrera del Gran Premio de Brasil, y seguía con actos en dos estados del noreste del país, su bastión electoral. Alckmin realizaba una marcha en Minas Gerais, el segundo colegio electoral del país y un estado que además está gobernado por sus partidarios socialdemócratas.
Las intensas jornadas electorales de Lula, de 60 años, y de Alckmin, de 53, que arrancaron a comienzos de año, aunque oficialmente la campaña sólo despegó en junio, tuvo otro capítulo el lunes en la noche en un debate en la televisión que se extendió por más de dos horas hasta la madrugada del martes.
El tercer choque en televisión de los dos aspirantes, esta vez organizado por la cadena TV Record en sus estudios de Sao Paulo, mostró "más o menos lo mismo de los anteriores, es una cosa muy parecida, repetitiva", dijo en entrevista telefónica Carlos Lopes, consultor de la firma de análisis político Santefe Ideias.
"Alckmin ataca, Lula se muestra cómodo...no espero que un debate promueva una reversión de la expectativa de la elección. Con 20 puntos (de ventaja de Lula sobre Alckmin en las encuestas) sólo un desastre" cambiaría el resultado de la segunda vuelta, prevista para el próximo domingo 29 de octubre, agregó.
Los dos candidatos "deben estar rezando por un milagro... Lula que el PT (su Partido de los Trabajadores) no salga con otra tontería... Alckmin, rezando, por amor a Dios un hecho nuevo! porque sino el presidente está reelegido" el domingo, indicó por su parte, la analista política Lucia Hippólito en su comentario diario en la cadena radial CBN.
Con el fogueó de dos debates anteriores e infinidad de entrevistas en la televisión, los dos aspirantes lucieron más seguros al momento de citar cifras y hacer sus preguntas al contrincante. Aunque repetitivos en algunas de sus respuestas y evitando alzar la voz o parecer muy agresivos, ambos, sin embargo, no dejaron de lanzarse duros ataques.
"Tengo muchos defectos, pero robar no... salvar la propia piel lanzando a los amigos a la hoguera", dijo Alckmin --al ser consultado por un periodistas en el debate sobre cuál sería su mayor defecto-- dejando así caer una frontal crítica a Lula, algunos de cuyos más cercanos colaboradores han salido del gobierno, destituidos o porque renunciaron, en medio de escándalos de corrupción que han sacudido al PT y al gobierno desde comienzos del 2004.
Las dos marcas del gobierno de Lula son "parado en la economía y acelerado en los escándalos... Brasil está como el cangrejo" o retrocediendo, remató el socialdemócrata, ex gobernador del estado de Sao Paulo.
Lula echó mano de sus conocidas ironías y contraatacó: "si no hubieras bloqueado 69 CPI (o comisiones parlamentarias de investigaciones), tu gobierno (en Sao Paulo) probablemente tendría mucho más escándalos. Mi gobierno 'no engavetó' una investigación".
"Al contrario de mi adversario, no necesito repetir que somos diferentes. Somos diferentes de verdad. Ideológicamente... yo conozco a aquella gente (pobre) como la palma de mi mano", dijo.
Terra/AP