Dieta baja en grasas reduciría riesgo de cáncer de ovario
09/10/2007 - 22:50(GMT)
Una dieta baja en grasas podría reducir el riesgo de cáncer de ovario, de acuerdo con un estudio que analizó a 40.000 mujeres posmenopáusicas y encontró las primeras evidencias concretas de que los cambios en la alimentación pueden proteger contra este padecimiento letal.
Sin embargo, los cambios en la dieta deben aplicarse lo antes posible, pues la protección no comienza sino hasta que las mujeres han reducido el consumo de grasa durante por lo menos cuatro años.
Hasta ahora, la única prescripción de los médicos para combatir el cáncer de ovarios, además de extirpar esos órganos, consistía en recetar píldoras anticonceptivas. Su uso durante cinco años puede reducir el riesgo de cáncer hasta en 60%, una protección que perdura incluso después de que se suspende el consumo de las píldoras.
Los nuevos hallazgos ofrecen ahora una opción para las mujeres que han pasado la menopausia.
Quienes siguen una dieta baja en grasas durante ocho años reducen las probabilidades de desarrollar cáncer de ovario en 40%, reportaron los investigadores el martes en el Journal of the National Cancer Institute.
"Es una muy buena noticia", dijo Jacques Roussouw, médico de los Institutos Nacionales de Salud (NIH en inglés), organismo que financió la investigación. "Pero hay que apegarse a la dieta".
El descubrimiento sería el más promisorio del ambicioso estudio dietético Women's Health Initiative, en el que participaron decenas de miles de mujeres saludables de entre 50 y 79 años, a fin de rastrear la influencia de la grasa en varios padecimientos mortíferos. A un grupo de mujeres se le pidió reducir la grasa total en su dieta a 20% de su consumo calórico --en comparación con un promedio de 35%-- mientras que otras continuaron sus dietas habituales.
Hasta ahora, el estudio ha encontrado que la dieta tuvo poco impacto en los índices de cáncer de seno y colorrectal, así como en la insuficiencia cardiaca. Los investigadores dijeron que quizás las mujeres comenzaron a llevar una alimentación más saludable demasiado tarde para combatir esos padecimientos.
La mayoría tenía sobrepeso, un factor de riesgo para esas enfermedades, y la dieta no tenía el objetivo de perder kilos. Además, la mayoría de las mujeres no adelgazó lo suficiente.
Pese a esos obstáculos, una dieta baja en grasas sí protege al parecer contra el cáncer ovárico, y las mujeres que comenzaron con las peores dietas y que redujeron en mayor medida su consumo de grasa obtuvieron los mayores beneficios.
Terra/AP



