El poder de la mente en los sentimientos
14/3/2008 - 17:02(EST)El éxito en la vida y el logro de nuestros objetivos no se consigue sólo con la razón sino principalmente con el corazón, ya que depende sobre todo de la capacidad de analizar y canalizar los sentimientos. La atención sostenida a lo que sucede en nuestro mundo interior es la gran herramienta de la educación emocional.
Conocer qué siente uno mismo, comprender y ayudar a los demás y preocuparse por ellos, controlar las propias reacciones, automotivarse, disciplinarse y decidir con intuición. Estos son algunas de las claves que hacen que la vida sea más satisfactoria, Son factores decisivos para el éxito y la satisfacción personal, familiar, laboral y social y para tener buena salud.
Eso afirman los partidarios de la educación de las emociones, como camino para conseguir la paz interior y esa aspiración humana tan generalizada como escurridiza llamada felicidad.
“La capacidad de saber lo que uno y quienes le rodean sienten y manejar esos sentimientos con acierto y las habilidades emocionales son a veces más importantes para nuestro destino que el coeficiente intelectual”, señala el psicólogo Daniel Goleman Goleman, autor del libro “Inteligencia Emocional”.
Las personas con grandes capacidades emocionales están cómodas consigo mismas y con los demás, suelen ser desenvueltas, extrovertidas y alegres, tienen un fuerte compromiso con los demás y su vida emocional es rica.
Según el psicólogos estadounidenses Peter Salovey, de la Universidad de Yale, las emociones intervienen en cómo resolvemos los problemas e influyen en cómo generamos planes: “pueden alterar la organización de la memoria de modo que se integre mejor el material cognitivo y las ideas que parecían dispersas aparezcan relacionadas y fáciles de recordar”.
Para este experto, "quienes no han efectuado su aprendizaje emocional de pequeños pueden reeducarse de adultos: la psicoterapia, un sólido matrimonio o una amistad profunda pueden ser la fuente de lecciones emocionales provechosas y cada persona puede intentar controlar su mal genio o “leer” mejor sus propias emociones”.
Según Goleman para mejorar la inteligencia emocional "hay que motivarse y controlar la furia o potenciar la empatía escuchando más a los demás. Hay que concentrar los esfuerzos en reemplazar las respuestas automáticas por otras mejores. Si se persiste en el intento, el circuito cerebral que induce una nueva actitud será cada vez más fuerte, hasta que se consolide”.
Para la psicóloga clínica Marichu Hidalgo, “la mayoría de los conflictos que hacen que una persona se movilice y busque soluciones, tienen que ver con el mundo emocional y el tono anímico en sus relaciones”.
Reportajes EFE

(EFE)



